
3 ventajas de llevar tu negocio físico al mundo online
Hace más de 10 años yo tuve mi propia tienda física. Cada día abría la persiana a las 9:30h de la mañana y la cerraba a las 8h de la

Hace más de 10 años yo tuve mi propia tienda física. Cada día abría la persiana a las 9:30h de la mañana y la cerraba a las 8h de la

La verdad de las madres emprendedoras es que vivimos arañando horas al día para poder trabajar y además estar verdaderamente presentes en las vidas de nuestras hijas e hijos. Esto nos ayuda a ser más eficaces y aprovechar al máximo nuestro tiempo.

¿Cuántas veces has oído esta frase? Seguro que miles, tantas que estás harta, y ahora mismo estás pensando en dejar de leer este post. Si estás pensando en poner en
Admiro a los actores y actrices. Siempre me ha fascinado la habilidad que tienen a la hora de representar un papel de alguien que puede llegar a ser completamente diferente.

El pasado fin de semana lancé una flash sale con motivo de la celebración de mi cumpleaños ? En solo 3 días logré generar 2000€.
En realidad podría haber conseguido más ingresos, pero limité las plazas y el tiempo de duración de la oferta ajustándola al tipo de producto que estaba vendiendo.

Mi mayor motivación a la hora de emprender online fue (y sigue siendo) poder estar presente en la vida de mis hijas y mi hijo, estar a su lado siempre que me necesitaran y acompañarles en todos sus procesos. ¿Qué madre no desea eso?

Te mereces ganar dinero por el trabajo que realizas, y te mereces cobrar un precio justo por tu tiempo y tus conocimientos. No lo olvides.

¡¡Estupendo!! Ya has decidido que quieres ser emprendedora online. Tú lo sabes y lo tienes claro, pero ¿qué tienes que hacer ahora? Llegada a este punto seguro que te asaltan

El jueves pasado puse una encuesta en mi muro de Facebook. La pregunta que hacía era si mirabas más el WhatsApp o el correo electrónico. ¿Sabes cuál fue el resultado?
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Fundadora de Escuela
Mamá Emprendedora
Soy farmacéutica de origen.
Durante años intenté encajar en una vida profesional que, en teoría, ofrecía estabilidad. Pero en la práctica, me exigía un precio demasiado alto: mi tiempo, mi energía y mi presencia en la vida de mis hijos.
Antes de dedicarme a esto, viví el fracaso de mi negocio de parafarmacia. La tienda se inundó y el perito del seguro se quedó con nuestro dinero. Me quedé con una deuda de 50.000 € y tuve que volver a trabajar por cuenta ajena.
Después, cuando terminé un contrato de sustitución y me quedé embarazada de mi tercer hijo, tomé una decisión muy clara estando en paro:
no quería volver a depender de un trabajo por cuenta ajena si eso significaba seguir ausente de la vida de mis hijas e hijo.
A los cuatro meses de nacer mi hijo, empecé a formarme.
No porque me sobrara el tiempo.
No porque estuviera en el momento perfecto.
No porque mi vida fuera fácil.
Empecé porque entendí que seguir igual me costaba demasiado.
Por eso hoy no enseño esta profesión desde la teoría ni desde una promesa vacía.
La enseño desde haber necesitado una salida real.