Vendí lo invendible

¿Y qué es “lo invendible”?

Son salud infantil y educación.

Lo vendí a madres , y eso es lo que lo hacía “invendible”.

Teniendo en cuenta que las madres son, por norma general, las que asumen el cuidado de la salud y la educación de las niñas y niños, no parece mala idea venderles cómo hacerlo mejor.

El porqué de mi error

Pues sí es una mala idea, créeme. Lo es porque viven en una sociedad en la que les convencen de que salud y educación son gratis y además el Estado cubre ambas.

  • Primero: ni la salud ni la educación son gratis para nadie en este país, porque lo pagamos entre todas y todos:
    • si trabajas por cuenta ajena haz el favor de mirar tu nómina y los descuentos que te aplican,
    • si eres autónoma lo sabes bien.
  • Segundo: impuestos pagamos todas de manera directa o indirecta, y de ahí sale el dinero para mantener todos los servicios públicos.

Más allá de las implicaciones políticas, está mi falta de acierto a la hora de definir a mi cliente ideal. Este fue mi verdadero fallo.

Estas mujeres no estaban deseando lo que yo les ofrecía, lo estaban necesitando, que no es lo mismo.

Cuando deseas algo (una casa más grande, una camiseta preciosa, ese viaje al Caribe…) haces cualquier cosa por conseguirlo, mientras que cuando necesitas algo (ir a la dentista, ir al gimnasio, ir a la ginecóloga…) puede que no corras tanto si no es una urgencia vital. ¿Ves la diferencia?

Cómo conseguí vender lo invendible

Sí, cometí un error garrafal, pero aun así logré vender mis servicios.

Pude hacerlo porque:

  • Busqué a las madres que estaban verdaderamente comprometidas con el cuidado de sus hijas e hijos:
    • a las que entendían que estas cuestiones eran su plena responsabilidad y
    • no las iban a dejar en manos de absolutamente nadie (ni siquiera el Estado)
  • Aprendí técnicas de marketing para:
    • hacerles llegar mi mensaje y
    • que entendieran cuáles eran los beneficios de contratar mis servicios.

Trabajé en definir muy bien a mi clienta ideal y conocer perfectamente cuáles eran sus deseos y sus necesidades. De esta manera pude implementar las técnicas de marketing que me enseñaron otras mujeres en sus cursos y formaciones.

Puede que me costara mucho trabajo vender lo invendible, pero lo conseguí. Eso me ayudó a que al cambiar mi negocio me fuera más fácil hacerlo funcionar.

Quizá pienses que comencé la casa por el tejado intentando algo muy difícil, pero para mí ha sido un aprendizaje esencial y valiosísimo, porque ahora puedo ayudar mucho mejor a mujeres como tú que quieren iniciar su propio negocio online y/o que tienen uno pero se sienten estancadas y no avanzan.

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