Yo salí de la crisis de 2008

En 2008 estalló una crisis económica brutal.

Mi hija mayor acababa de cumplir un año en enero. Yo abrí mi propia tienda en abril.

La situación comenzó a ser incierta pero yo creía en mis posibilidades, confiaba en mis habilidades y mis conocimientos. Me equivoqué.

De repente empezaban a cerrar negocios, mis amigas y amigos (la gran mayoría con carreras universitarias y puestos de trabajo bien remunerados) se quedaban sin empleo, sin poder pagar hipotecas y sin apenas poder comprar para comer.

Mi marido también se quedó sin trabajo. Tenía una tienda con un socio y tuvieron que cerrar. Siendo autónomo no tenía derecho a paro.

Nació mi segunda hija y allí seguía aguantando mi tienda. Resistiendo mientras veía que bajaban las ventas, no podía hacer pedidos y el círculo se cerraba.

Se inundó la tienda debido a unas obras que estaban haciendo en el piso de arriba. El perito estafó al seguro y a mí, se quedó con el dinero de la indemnización y yo perdí el género.

Opté por cerrar la tienda en marzo de 2010. Ya no podía más.

Me quedé con una deuda de 45.000€, sin un céntimo en el banco, con una niña de 3 años y una bebé de menos de un año, y un marido en el paro y sin cobrar ni un duro.

¿Por qué te cuento esto? porque ahora mismo puede que estés viviendo algo parecido y no sepas qué hacer, cómo reaccionar, a dónde acudir en busca de ayuda. Me sentí así.

Estos son los pasos que di:

1.- El duelo.

Llore, me sentí impotente. Perdí mis ahorros y ahora no podía dar de comer a mis hijas.

Si yo tenía una carrera, estudios de postgrado, sabía idiomas, me sabía sacar las castañas del fuego…. ¿por qué me estaba pasando esto?

Sentí vergüenza y humillación.

Lo transité y lo acepté.

2.- La toma de acción.

Yo siempre he tenido un mantra:

Sigue nadando, sigue nadando.

Dory en la película “Buscando a Nemo”

Reconozco que soy muy fría cuando es pertinente y eso me ayuda a tomar decisiones duras. Este era el momento de analizar la situación y entrar en acción.

Lo más inmediato que se me ocurrió fue volver a trabajar como farmacéutica adjunta, a pesar de que no quería hacer ese trabajo. Hasta las ofertas de empleo en este sector habían descendido y te pedían aptitudes que no entraban en las funciones del puesto pero que yo tenía. Punto a mi favor. Solo habían ofertas de sustituciones por tiempo limitado.

Mientras tanto tuve que aceptar la ayuda de mis padres que me llenaban el carro de la compra. Más humillación para mí.

3.-Inconformidad.

No ganaba suficiente dinero, así que tenía que buscar una mejora de empleo. ¿Cómo conseguirlo? Formándome más.

Aproveché un periodo entre trabajos en el que cobraba el paro e invertí dinero en un máster de análisis clínicos y un curso de Parasitología avanzado. No me sirvieron para nada más que para estar distraída. o había trabajo en los laboratorios.

No me conformaba con lo que había y sentía que yo merecía algo mejor.

4.- Aposté por mí.

Tenía claro lo que no quería:

  • ser empleada por cuenta ajena,
  • volver a trabajar en una oficina de Farmacia con horarios incompatibles con la con la conciliación familiar,
  • ganar un sueldo bajo para el trabajo que hacía.

Tenía claro lo que quería:

  • ser mi propia jefa,
  • tener mi propio horario de trabajo compatible con mi vida familiar,
  • ganar el dinero que yo quisiera haciendo algo que me encantaba y ayudando a otras mujeres.

Empecé a investigar y descubrí que habían mujeres que tenían negocios online y que mantenían con ellos a sus familias. Eso era lo que yo quería.

Invertí dinero que saqué de debajo de las piedras vendiendo cosas que tenía por casa y pidiendo dinero a mis padres. Lo invertí en formarme para ser emprendedora online y montar mi propio negocio.

Me esforcé en aprender cantidad de cosas que eran totalmente desconocidas para mí:

  • herramientas informáticas,
  • técnicas de marketing digital,
  • escritura para ventas (copywriting),
  • técnicas de organización del tiempo y productividad.

5.- Constancia y perseverancia.

No empecé a facturar lo que yo quería hasta unos años después, pero lo conseguí gracias a mi tesón, mi empeño y mi cabezonería. A base de equivocarme, buscar el aprendizaje y continuar en pos de mi objetivo.

Sí me enfrenté a críticas de gente a la que quiero. Me han llamado loca, insensata, irracional… Todo para elles.

Hoy nos enfrentamos a una crisis sanitaria que ha desencadenado una crisis económica, pero sé que no me va a volver a pasar todo lo que te he contado porque acerté en mi apuesta y en mi determinación.

Lo que más me anima es que ahora puedo ayudar a más mujeres luchadoras a lograr su independencia económica a través de la creación de sus propios negocios online, poniendo a su disposición mis conocimientos y experiencia.

Lo mejor de todo es que no estoy sola en esto y cuento con mi querida socia Laia Simón Martín, que es igual de decidida que yo.

¿Te unes a nosotras?

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Ánimo.

De esta también vas a salir, pero tienes que ponerte las pilas ya.

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