Madre de familia numerosa en plena crisis económica. ¿Qué hice?

Imagina la situación:

  • bebé de 3 meses y medio todo el día a la teta,
  • más niña de cuatro años altamente sensible y demandante,
  • más niña de seis años altamente sensible y con un nivel de inteligencia bastante superior a la media y necesidad de hablar todo el tiempo.

Este era el cuadro que tenía ante mí hace cinco años y medio.

Aproveché el fin de un contrato de trabajo a los cuatro meses de gestación de mi hijo pequeño para estar con mi familia y vivir un embarazo más consciente de lo que habían sido los dos anteriores.

Decidí que no estaba dispuesta a volver a pasar por el mal trago de dejar a mi hijo y mis hijas al cargo de otras personas para salir a trabajar fuera de casa. Mis hijos me seguían necesitando mucho y yo quería estar presente en sus vidas, pero realmente presente.

¿Qué podía hacer para generar ingresos, para ganar dinero, si mi profesión de farmacéutica no se podía ejercer desde casa? Este era el pensamiento que me asaltaba todo el tiempo.

Entre viajes al colegio, cambios de pañal y tomas de teta, pasaba el tiempo que me quedaba investigando por internet qué podría hacer para conseguir mi objetivo.

Comencé a seguir a mujeres que tenían sus propios negocios online que trataban temas que me interesaban muchísimo: lactancia, crianza, porteo, empoderamiento femenino y educación. Yo quería ser como ellas.

Me apuntaba a webinars y charlas gratuitas para escucharlas y aprender de ellas. Compartían información valiosísima, pero yo sentía que necesitaba más, que quería ser como ellas y conseguir vivir conforme a mis valores y principios.

Abrí un blog en WordPress con muchísimo esfuerzo, pues mis conocimientos de informática eran bastante básicos. Allí comencé hablando sobre lo que mejor conocía: salud infantil.

Después de varias semanas empapándome de todo lo que publicaban estas maravillosas mujeres, decidí que tomaba en serio mi propósito de tener mi propio negocio online. Con muchos nervios y un esfuerzo económico (que para mí era muy importante entonces), me apunté a mi primer curso de marketing online.

Acerté de pleno en la elección de mis maestras (de hecho sigo trabajando con una de ellas cinco años después) pues su filosofía y sus conocimientos tenían precisamente el enfoque que yo buscaba para mi negocio: de mujeres para mujeres.

Si no hubiese tomado la decisión de invertir en aquel primer curso de marketing, no hubiera dado los primeros pasos firmes de mi negocio y hoy no estaría aquí ayudando a otras madres que están transitando el mismo camino por el que yo pasé.

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