KISS, la fórmula para que tus oyentes no se aburran

Te han pedido que participes en una colaboración como experta invitada sobre un tema que te apasiona. Parece el momento perfecto para hablar de todo lo que sabes, desde los inicios hasta el fin, ¿verdad?. 

Pues no. 

Si vuelcas todo tu conocimiento en una audiencia sin saber qué se espera de tu intervención, corres el riesgo de aburrir o incluso de abrumar a tus oyentes. Y si esto ocurre, más que conseguir que te quieran y deseen saber más de ti, te pondrán esa etiqueta de:  «la que dio el tostón de charla»

De hecho, para que esto no ocurra, el primer paso es conocer bien a tu público. 

¿A quién te estás dirigiendo?

Es necesario conocer qué nivel de conocimientos tienen las personas que te van a escuchar. 

Puede ser que des una charla a profesionales de tu sector, por lo que el nivel de conocimientos podría ser similar al tuyo. En este caso, probablemente lo que les interesa es ampliar la información que tienen o conocer un nuevo punto de vista. 

O puede que te dirijas a un público que no ha escuchado nunca o tiene una vaga idea del tema en el que tú eres experta. Así que, como es lógico, lo que harás será hacer una introducción con conceptos claros y sencillos para tu audiencia. 

Por ponerte un ejemplo. Si eres una asesora de lactancia, no es lo mismo que des una charla a otras asesoras compartiendo información actualizada de unos nuevos estudios en los que se habla de la composición de la leche materna en las diferentes etapas de la lactancia, que te dirijas a un grupo de preparación al parto en el que te puedes encontrar desde la que tiene claro que quiere amamantar a la que está convencida de que no. 

Aunque este ejemplo te haya parecido muy obvio, no siempre lo tenemos tan claro. He participado en muchas colaboraciones como oyente, como experta e invitando a otras profesionales a mis comunidades y en más de una ocasión no hemos tenido en cuenta que quizás a las personas que nos escuchan no les importa ni tantos detalles ni tanta cantidad de información. 

Y es que el principal objetivo de tu intervención, no debe ser mostrar tu experiencia, sino crear un vínculo con tu audiencia compartiendo una versión simplificada y adaptada de los conocimientos que sean realmente importantes. 

Y la mejor manera de hacerlo es lanzarle a tu audiencia un «BESO». Bueno, de hecho esta sería la traducción de KISS (“Keep It Short and Simple”), o lo que es lo mismo, hazlo corto y simple. 

No confundas «simple» con «simplista». 

No me refiero a que no profundices sobre la información que quieres compartir, si es lo que interesa al público. Sino que expreses una idea que puede ser compleja, usando un lenguaje claro y simple, evitando la jerga.

En este sentido, hay dos recursos que puedes poner en práctica si tu público no está familiarizado con el conocimiento que compartes o si no conoce las palabras técnicas que sueles utilizar: 

  1. Añade una breve explicación cuando uses un tecnicismo . 
  2. Incluye metáforas o comparaciones que faciliten la comprensión de un concepto. 

La brevedad toma tiempo

Y una forma de conseguirlo es empezar por el resultado final, es decir, su conclusión, para luego ir completando con la información necesaria para comprenderla. 

De esta forma, tu audiencia sabe lo que le vas a explicar y luego comprende cómo llegas a lo expuesto en el punto de inicio. 

Seguramente no estás habituada a esta fórmula. Seguimos viendo charlas y conferencias con presentaciones sobrecargadas de hechos, cifras y jerga. Y es cierto, este tipo de información es necesaria según sea el objetivo que pretendas alcanzar con tu intervención. 

Sin embargo, en una sociedad que cada vez se siente más abrumada por la información que le rodea (y el formato charla-vídeo está en auge), ¿no te parece interesante apostar por lo claro, simple y conciso?

Sobre todo, si además de charlas y conferencias, te muestras a través de vídeos en tus redes sociales. 

KISS y redes sociales

Un razón poderosa para usar la fórmula KISS es que lo corto y breve suele ser la diferencia entre una publicación que pasa desapercibida a otra que se convierte en viral. 

¿Te has dado cuenta de lo que duran los vídeos que consumes en Internet? 

Las redes sociales son el medio actual por excelencia para difundir información. Y no solo la que tú misma compartes de tu negocio. Aquí la clave es darte cuenta de que tu público puede convertirse en un gran aliado para tu negocio compartiendo tus vídeos si éstos tienen el contenido y el formato adecuado.

De hecho Instagram, una de las redes con más crecimiento durante los dos últimos años, ya te está diciendo que este formato es el que prefieren sus usuarios con los vídeos de un minuto en el feed y unas stories que no se alargan más de 15’.

Así que te animo a que pongas en práctica la fórmula KISS también en tus vídeos para tus redes sociales y que apliques también esta idea en tus intervenciones y charlas para crear expectación en tus oyentes. 

Un  buen KISS es memorable, lleno de pasión e imaginación, y puede encender el mundo.

Cuéntame, ¿cuál es tu mayor dificultad a la hora de hacer presentaciones o vídeos para tu audiencia?

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