Hace unos días, durante la sesión de inauguración de una nueva edición de Mamá Asistente Virtual, pedí a cada alumna que se presentara y nos contara qué experiencia traía consigo.
Una de ellas empezó diciéndome:
«Prácticamente empiezo de cero.»
Y, apenas unos segundos después, contó que llevaba unos 20 años trabajando en la misma empresa, que había hecho venta, atención al cliente, gestión de mercancía y que le gustaba tratar con personas.
Y pensé: otra vez.
Otra mujer convencida de que empieza desde cero simplemente porque nunca ha trabajado como Asistente Virtual.
Quizá a ti también te pasa.
Puede que lleves años trabajando como administrativa, dependienta, profesora, recepcionista, comercial, traductora, auxiliar, en atención al cliente, en hostelería o en cualquier otra profesión.
Puede que hayas organizado agendas, resuelto problemas, atendido personas, preparado documentos, gestionado correos, coordinado tareas o aprendido a sacar adelante el trabajo cuando todo parecía urgente.
Pero como nunca has puesto “Asistente Virtual” en tu currículum, miras todo lo anterior y piensas:
«Esto no cuenta.»
Sí cuenta.
Eso no significa que ya sepas ejercer como Asistente Virtual.
Tendrás que aprender cosas nuevas.
Pero empezar sin experiencia como Asistente Virtual no significa empezar sin experiencia profesional.
Y esa diferencia es mucho más importante de lo que parece.
Índice
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- Por qué tantas mujeres sienten que empiezan de cero
-
- Tu experiencia anterior sí cuenta
-
- Las habilidades que puedes trasladar a la asistencia virtual
-
- Cómo convertir lo que ya sabes hacer en servicios
-
- Lo que sí tendrás que aprender para trabajar como Asistente Virtual
-
- Un ejercicio para descubrir cuál es realmente tu punto de partida
1. Por qué tantas mujeres sienten que empiezan de cero
Creo que uno de los problemas está en cómo entendemos un cambio profesional.
Cuando imaginamos empezar una profesión nueva, parece que todo lo que hicimos antes desaparece.
Como si hubiera una línea:
Antes: toda tu vida laboral.
Después: Asistente Virtual.
Y al cruzarla volvieras a la casilla de salida.
Pero una trayectoria profesional no funciona así.
Durante la sesión de inauguración escuché experiencias completamente diferentes.
Había mujeres procedentes de administración, seguros, hostelería, turismo, traducción, psicología, docencia, venta, atención al cliente y otros sectores.
Y precisamente ahí está lo interesante.
Una Asistente Virtual no es una persona que un día nace sabiendo utilizar veinte herramientas digitales.
Es una profesional que utiliza diferentes habilidades y herramientas para prestar servicios a un negocio.
Por eso, antes de preguntarte:
«¿Qué me falta para ser Asistente Virtual?»
conviene hacerte otra pregunta:
«¿Qué llevo conmigo?»
Porque seguramente es bastante más de lo que estás viendo ahora.
2. Tu experiencia anterior sí cuenta
Imagina dos mujeres.
La primera lleva diez años trabajando en recepción.
Ha atendido llamadas, organizado citas, solucionado incidencias, respondido correos, hablado con proveedores y gestionado información.
La segunda nunca ha trabajado en administración, pero acaba de aprender a utilizar Google Calendar.
¿Quién parte con más experiencia para gestionar la agenda de un cliente?
Saber utilizar la herramienta importa.
Pero también importa saber qué hacer con ella.
Una herramienta se aprende.
La capacidad para organizar, priorizar, detectar un problema o comunicarse correctamente con una persona se construye muchas veces durante años.
Y esto es algo que veo continuamente cuando trabajo con mujeres que quieren cambiar de profesión.
Me cuentan su experiencia casi pidiendo disculpas:
«Yo solamente he trabajado en…»
Y después de ese “solamente” aparecen diez, quince o veinte años solucionando cosas.
El problema muchas veces no es que no tengan habilidades.
Es que nunca han aprendido a identificarlas y traducirlas a otro contexto profesional.
3. Las habilidades que puedes trasladar a la asistencia virtual
Aquí es donde quiero que empieces a mirar tu experiencia de otra manera.
No pienses primero en puestos de trabajo.
Piensa en cosas que sabes hacer.
Si has trabajado en administración
Quizá ya tienes experiencia con:
-
- organización de documentos;
-
- gestión de correo electrónico;
-
- agendas y citas;
-
- bases de datos;
-
- facturación;
-
- atención telefónica;
-
- seguimiento de tareas;
-
- coordinación con otras personas.
Muchas de esas funciones tienen una aplicación directa dentro de la asistencia virtual.
Si has trabajado en atención al cliente, comercio u hostelería
Probablemente hayas desarrollado:
-
- capacidad de comunicación;
-
- escucha;
-
- resolución de incidencias;
-
- gestión de personas;
-
- seguimiento;
-
- capacidad para trabajar con varias prioridades;
-
- organización;
-
- anticipación de problemas.
Una de las alumnas de esta edición contaba que había trabajado durante años como dependienta, en venta, gestión de mercancía y atención al cliente.
Su primera percepción era: «empiezo de cero».
Pero su experiencia cuenta una historia bastante distinta.
Si has trabajado en educación o formación
Puede que sepas:
-
- organizar materiales;
-
- gestionar grupos;
-
- comunicar instrucciones;
-
- hacer seguimiento;
-
- preparar documentos;
-
- estructurar información;
-
- coordinar calendarios;
-
- acompañar procesos.
Todo esto puede resultar especialmente interesante para trabajar con negocios digitales que venden formación.
Si has trabajado en turismo
Quizá ya sabes:
-
- gestionar reservas;
-
- comunicarte con clientes;
-
- organizar información;
-
- resolver incidencias;
-
- coordinar proveedores;
-
- trabajar con plazos;
-
- atender peticiones diferentes.
En la formación actual hay precisamente una alumna procedente del turismo y la hostelería que está explorando cómo llevar esa experiencia hacia la asistencia virtual.
Si has cambiado muchas veces de trabajo
Tampoco significa necesariamente que tengas una trayectoria “desordenada”.
Puede significar que has acumulado experiencias diferentes.
Administración.
Atención al cliente.
Ventas.
Documentación.
Organización.
Comunicación.
Cada una de ellas puede convertirse en una pieza de tu nueva propuesta profesional.
4. Cómo convertir lo que ya sabes hacer en servicios
Aquí está el siguiente paso.
Porque reconocer tus habilidades está muy bien, pero una clienta no contrata:
«una mujer muy organizada».
Contrata una solución concreta.
Por ejemplo:
- Habilidad: soy organizada.
- Posible servicio: gestión de agenda y calendario.
- Habilidad: tengo experiencia administrativa.
- Posible servicio: gestión documental y soporte administrativo.
- Habilidad: sé atender personas.
- Posible servicio: atención al cliente o soporte al alumno.
- Habilidad: he trabajado con contenidos.
- Posible servicio: organización y programación de contenido.
- Habilidad: tengo facilidad para crear documentos.
- Posible servicio: maquetación de presentaciones, ebooks, documentos o materiales.
- Habilidad: sé trabajar con correo electrónico.
- Posible servicio: gestión de bandeja de entrada o soporte en email marketing.
Este proceso es muy importante.
Porque una habilidad por sí misma todavía no constituye una oferta profesional.
Necesitas aprender a responder tres preguntas:
¿Qué sé hacer?
¿Qué problema puedo resolver con eso?
¿Quién estaría dispuesto a pagar para que yo lo resolviera?
Ahí es cuando tu experiencia empieza a transformarse en un servicio.
5. Lo que sí tendrás que aprender para trabajar como Asistente Virtual
Aquí también quiero ser clara.
Decirte que no partes de cero no significa decirte que ya estás preparada para ofrecer cualquier servicio.
Convertirte en Asistente Virtual implica aprender.
Dependiendo de tu punto de partida, tendrás que familiarizarte con nuevas herramientas, formas de trabajo y procesos.
En Mamá Asistente Virtual, por ejemplo, trabajamos desde los fundamentos de la profesión y los servicios profesionales hasta organización y gestión, contenidos, diseño, email marketing, creación de oferta, posicionamiento, portfolio y captación de clientes.
Porque hay dos errores que prefiero evitar.
- El primero es pensar: «No sé absolutamente nada.»
- Y el segundo: «Como tengo experiencia laboral, ya sé ejercer como Asistente Virtual.»
Ninguno de los dos extremos es especialmente útil.
La pregunta correcta es:
¿Qué tengo ya y qué necesito aprender ahora?
Ese es tu punto de partida real.
6. Un ejercicio para descubrir cuál es realmente tu punto de partida
Quiero proponerte algo.
Coge una hoja.
Y, durante unos minutos, olvídate de la palabra Asistente Virtual.
Escribe todos los trabajos que has tenido.
También los que te parezcan poco importantes.
Después, debajo de cada uno, responde:
¿Qué hacía realmente cada día?
Por ejemplo:
Dependienta
-
- atendía clientes;
-
- resolvía dudas;
-
- gestionaba pedidos;
-
- organizaba mercancía;
-
- cobraba;
-
- coordinaba incidencias.
Administrativa
-
- respondía emails;
-
- organizaba documentación;
-
- preparaba facturas;
-
- gestionaba agenda;
-
- hacía seguimiento;
-
- atendía llamadas.
Profesora
-
- preparaba materiales;
-
- organizaba contenidos;
-
- gestionaba grupos;
-
- coordinaba calendarios;
-
- explicaba información;
-
- hacía seguimiento.
Cuando termines, vuelve a mirar la hoja.
Seguramente ya no veas solo puestos de trabajo.
Empezarás a ver habilidades.
Después marca cuáles de ellas:
-
- se te dan bien;
-
- disfrutas haciendo;
-
- te gustaría seguir utilizando;
-
- podrían resolver una necesidad dentro de un negocio.
Ese mapa puede decirte mucho más sobre tu futuro profesional que el nombre que aparece ahora mismo en tu currículum.
Cuando haces un cambio profesional, no borras todo lo anterior.
Lo reorganizas.
Quizá ahora la pregunta ya no sea «¿sirvo para ser Asistente Virtual?»
Quizá sea:
«De todo lo que ya sé hacer, ¿qué podría convertir en un servicio?»
Para ayudarte a empezar por ahí he preparado una guía gratuita con:
12 tareas de Asistente Virtual mejor pagadas y más fáciles para empezar desde cero
Dentro encontrarás ejemplos concretos de tareas que realizan las Asistentes Virtuales para que puedas empezar a comparar lo que ya sabes hacer con servicios que realmente necesitan los negocios.
Porque antes de aprender veinte herramientas, quizá necesitas descubrir algo bastante más sencillo:
que ya tienes un punto desde el que empezar.
Descargar gratis la Guía de las 12 tareas de Asistente Virtual


